Ayer fue el turno de volver a coger los bártulos para salir a fotografiar un amanecer.  Dos meses largos sin hacerlo por diversas circunstancias… y ya se echaba de menos.

Esos momentos que te hacen desconectar del mundo y, aunque son efímeros, la preparación, toma fotográficas y posterior análisis de la jugada (podía decir que el almuerzo posterior, pero análisis queda más profesional 😉 ) te recargan de energía

Nuestra mala racha de salidas matutinas se prolonga y nuestra relación con la zona de Torrevieja empieza a tener tintes dramáticos: En las últimas veces que hemos amanecido por allí, los días que nos  han salido han sido de todo menos ideales… al menos desde el punto de vista fotográfico. No desesperaremos y seguiremos intentando sacarle punta. Seguro que al final obtendremos la recompensa.

Como os comentaba, ayer dediqué buena parte del momento previo al análisis de la zona (la foto de arriba es una panorámica de la zona), ver posibilidades, buscando esas rocas que me ofrecieran una caída de agua digna de fotografiar, una poza que se vaciara y me ofreciera el momento de capturar un bello momento, unas líneas de rocas que me definieran una trayectoria, un punto de interés trascendente para definir una buena composición. Nada. No encontré nada. Nada que me llenara para hacer algo digno, algo que me aportara.

Casi decidido a no sacar la cámara y con la frustración de las horas de sueño que podría recuperar y que había sacrificado por una foto, seguí repasando la zona hasta que ví el potencial de unos reflejos en el agua.

La nubes había estado allí y eran lo único atractivo que veía, pero me faltaba parte de la foto para tener una instantánea completa así que opté por tirar de reflejos 😉 … y esta fue mi captura:

Dicen que las reglas están para saltárselas y, en este caso, seguí mis propias reglas realizando la siguiente composición:

  1. Como la idea era mostrar dos realidades, nubes en la zona superior y reflejos en la inferior, opté por un formato 1:1. Foto cuadrada
  2. Dividir la foto en dos mitades (de forma aproximada). Adiós regla de los tercios 😉
  3. Usar un punto central donde centrar la mirada (en este caso el sol) y visualmente, recorrer las imagen hacia arriba (nubes con ese color tan característico que les confiere el sol) y bajar la misma buscando el reflejo. Al menos yo lo veo así.

Más o menos, el análisis sería este:

Esta es la forma en la que yo he pensado y procesado esta imagen, que para nada quiere decir que sea la forma ideal de hacerla. Simplemente cuento mi forma de trabajo. Compartir ideas y métodos de trabajo siempre enriquece.

 

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