Hacer fotos a peques puede ser algo muy divertido. Si los peques se sienten cómodos, el resultado puede ser maravilloso, ya que sus miradas, sus gestos, sus poses son absolutamente fantásticas…

Creo que he comentado en alguna ocasión anterior que me parece una de las disciplinas más difíciles ya que no tienes el control de la situación, no puedes “dirigir” al 100% a tus modelos y la improvisación es una baza con la que tenemos que ir jugando.

Pero aun así, podemos darle una vuelta de tuerca a esas sesiones de estudio y darles una sorpresa a nuestros peques con unos resultados finales que ellos mismos ni se lo esperan.

En este caso os traigo un par de ejemplos en los que es relativamente sencillo integrar a nuestra “modelo” con sus personajes favoritos: Recorte, integración y reiluminación –si fuera necesario- es un coste mínimo después de ver la cara de satisfacción de verse en la misma foto que esos personajes que forman su día a día.

A nivel técnico, estas fotos están hechas en estudio (la de arriba sobre fondo blanco y la de abajo sobre fondo negro), recortada nuestra modelo e integrada en un fondo con el resto de personajes y que, posteriormente, hemos completado con algunos detalles adicionales para dar un resultado final más completo.

Ya sabéis, si queréis sorprender, aquí tenéis otra idea de por dónde triunfar.

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